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miércoles, 1 de junio de 2011

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martes, 17 de mayo de 2011

El cabeza

Nací cabezón gracias  a mi padre, quienes lo conocieron sabrán de que hablo. Mi unico competidor de fuerza si mal no recuerdo era o es, porque todavía respira en algún lugar de la Florida, Jose Asniella, mas conocido por  Jose el cabezón, o Moropus horrendum - su nombre en latín-  hijo ilustrísimo del reparto Solís y el único  ante quien me quito el sombrero y se lo que se lo doy para que se lo ponga...aunque lo rompa.
No hubo broma que me hicieran de niño que no apuntara a mi cabeza. Denis, por ejemplo, un camagüeyano amigo de mi familia, no desperdiciaba ocasión en que me viera pasar por frente a su casa, para gritar a los cuatro vientos, caballero pero que paso con el sol, se fue la luz, coño pero que es esto, que oscuridad de pronto, un eclipse… A no coño pero si es Lazarito.
Mas tarde otros se encargaron de eternizar el mito. De todos los nombretes, que me decían, cabezón, cabeza, moropo, bombillo -este por suerte no me duro mucho pues había alguien en el pueblo quien lo merecía mas que yo-, etc, etc, el más original fue uno que me puso Carlos Alberto,  un amigo del pasado a quien quise y quiero como a un hermano. Al hijo de puta se le ocurrió ponerme El cachalote, para quienes no conocen al animal, es una especie de ballena con un cuerpo más o menos pequeño en comparación con su cabeza monstruosa,  aquí esta la foto.
 
Recuerdo una vez sentado en el prado de mi pueblo, tenia yo 16 años, Tirso la fosa, otro amigo querido, se me acerco y me dijo, Oye tienes que ponerte a hacer ejercicios para que emparejes el cuerpo porque tienes esa cabeza que pareces un bombillo, que clase de cabeza se te ve compadre. Ejercicios había hecho yo siempre pero fue mas o menos a partir de entonces que me dediqué a emparejarme en serio, hasta que poco a poco lo logré. El mito, lo de cabezón quiero decir, nunca pasó, pero a partir de entonces, algunos comenzaron a llamarme lazarito el fuerte, o la fortaleza escondida, como me decía Rene el Yeti, otro personaje inmortal de quien me acuerdo -el no lo creería- casi todos los dias.
Todo iba bien hasta que Vasilio Sotolongo, Vasilito se le ocurrio ponerme Irina, así se llamaba una muchacha de mi pueblo quien a los 15 años era un prodigio de belleza, no así a los 20 cuando herede su nombre, pues para entonces se había convertido en ... voy a decirlo en cubano, pero muy suave, para no herir sentimientos: Una vaca.
Ah se me olvidaba uno, y este fue de los que menos gracia me hizo. Me lo puso, Tirso la foza, el amigo querido de quien hablé más arriba, era un versito que decía: Lazarete majarete pon el culo y vete. Suerte que no duro mucho, pero este reconozco que me caía como una pata' en el estomago.